La Laguna
Parajes naturales


El espejo de agua del pueblo
- Dónde
- Entrada sur del pueblo, junto al lugar del antiguo Pozo Bueno, a la derecha de la carretera de Fontiveros a Madrigal
- Tipo
- Laguna natural, antigua hondonada de agua de lluvia
- Qué ver
- Patos, carpas y el reflejo del cielo de La Moraña · al fondo, la alameda «chica»
- Época recomendada
- Primavera y otoño, con más agua
A la entrada sur del pueblo, junto al lugar donde estuvo el Pozo Bueno, el camino se abre a un remanso de agua. Detente un momento: el cielo de La Moraña se refleja en ella, y los patos nadan tranquilos entre los juncos. Parece un rincón sencillo, pero esta laguna ha dado de beber y de comer al pueblo durante siglos.
Las hondonadas que se volvieron alamedas
Antiguamente, esta parte del pueblo estaba llena de hondonadas donde se remansaba el agua de lluvia. Con el tiempo, unas se rellenaron y en ellas crecieron las alamedas que hoy conocemos, como la alameda «chica». Esta se respetó por su profundidad, y es una de las pocas charcas de este tipo que siguen vivas en los pueblos de Castilla.
Una laguna con tencas
En 1857, el Ayuntamiento la arrendó a dos vecinos durante seis años por 500 reales, para que aprovecharan las tencas que vivían en sus aguas. Imagina a aquellos vecinos con sus redes en la orilla. Años más tarde, venían incluso señores de Ávila a coger ancas de rana para venderlas en bares y restaurantes.
El abrevadero del ganado
Por su cercanía al pueblo, aquí bebían las mulas, los bueyes y las ovejas al volver del campo. Todavía hoy sigue siendo el bebedero de los rebaños de ovejas, la ganadería que se mantiene en el pueblo.
Un lugar sagrado
Junto a la laguna hubo un humilladero dedicado a la Concepción, uno de los pequeños lugares de oración que rodeaban el pueblo para protegerlo. Hoy no queda nada de él, pero la laguna sigue guardando su recuerdo.
Antes de seguir, busca con la mirada a los patos y, si es verano, a las carpas que nadan bajo la superficie: cuando llega el final del estío y baja el agua, la laguna se vuelve pequeña, pero nunca deja de esperar las lluvias del otoño.