La casa de Vitora
Casonas tradicionales


La posada de la calle Larga
- Dónde
- Calle Larga, Cabezas del Pozo
- Tipo
- Casa tradicional de labranza de La Moraña
- Época
- Casa del siglo XVIII o anterior; posada documentada en 1752
- Usos
- Casa de labranza, posada, tienda de ultramarinos, bar y salón de baile
- Qué ver
- Las argollas de la fachada
- Visita
- Propiedad privada, se contempla desde la calle
Hay casas que guardan la historia de una familia. Esta guarda la de un pueblo entero. Nació como casa de labranza, al estilo tradicional de La Moraña, en el siglo XVIII o incluso antes. Tenía un gran corral con dos portones, uno de entrada y otro de salida, para que los carros pasaran sin maniobrar. Dentro había pesebres, graneros, pajares, gallineros, palomares, pilas y pozos. El suelo era empedrado, porque el ganado cruzaba la casa camino de las cuadras.
La posada
En 1752 la casa ya figuraba como posada. Por la calle Larga, la calle del comercio del pueblo, llegaban viajeros, comerciantes, guardias civiles y jornaleros que venían a trabajar al campo. Aquí encontraban techo, comida y cuadra para sus animales. Fíjate en la fachada: todavía se conservan las argollas de hierro donde ataban sus mulas.
Vitora y su marido fueron los últimos posaderos. Sus nietas, Toña y Angelines, dormían juntas en una habitación, y el resto de cuartos se alquilaban a los viajeros.
La tienda, el bar y el baile
A principios del siglo XX, el marido de Vitora abrió un comercio, y la casa se convirtió en el corazón del pueblo: tienda de ultramarinos, bar y posada. Arriba, en el sobrado, donde antes se guardaba el grano, había un salón de baile. Sus hermanos tenían otros comercios en la misma calle, y uno de ellos fabricaba gaseosa artesana que se servía en sifones. Hoy, en el antiguo pajar de una casona cercana, una sobrina de los últimos posaderos sigue atendiendo la tienda del pueblo.
Las matanzas
En invierno, la matanza se hacía en la plaza, y en el patio de esta casa se elaboraban la morcilla y las salchichas.
«Recuerdo una mesa muy larga, con muchos niños corriendo a su alrededor. Recuerdo a mis hermanos mayores cansándose de darle vueltas a una manivela. Recuerdo manos llenas de grasa, y delantales donde se las limpiaban.»
Hoy la casa sigue en manos de la misma familia, y con ella, sus recuerdos.
Información práctica
- Dirección:
- Calle Larga