Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Patrimonio histórico

Seiscientos años de historia en un solo edificio
No se construyó de una vez: creció durante siglos, como el propio pueblo. Empezó siendo una pequeña iglesia mudéjar, se amplió en el siglo XVI y se transformó por dentro en el siglo XVIII. Cada época dejó su huella en los muros, y quien sabe mirarlos puede leer su historia capa a capa.
Lo imprescindible
- ·La arquería ciega de cinco arcos, en la fachada más antigua
- ·La espadaña, con una tercera campana escondida
- ·La portada de granito, con su arco de dovelas en abanico
- ·Una cúpula que desde fuera no se ve
- ·Las bóvedas de yeserías blancas y los retablos barrocos
Por fuera: una iglesia que se lee por capas
La fachada oeste, donde empezó todo. Es la parte más antigua, de la Edad Media, de la época en que se repoblaron estas tierras. En una llanura sin canteras, los albañiles mudéjares construyeron con lo que tenían, ladrillo y cantos, y lo convirtieron en arte. Fíjate en los cinco arcos ciegos de ladrillo, que no se abren a nada y solo existen para dar ritmo, luz y sombra al muro. Debajo, la puerta por la que entraron a misa los primeros vecinos del pueblo.
La espadaña. El campanario de los pueblos que no podían pagar una torre. Desde la plaza se ven dos campanas, pero si la rodeas por el lado sur descubrirás una tercera, más pequeña. En lo alto, sus inquilinos de siempre: las cigüeñas.
La portada norte. Por ella se entra hoy al templo. Es del siglo XVI, a caballo entre el gótico final y el Renacimiento: un arco de grandes dovelas que se abren como los rayos de un sol, enmarcado por un alfiz de granito. En una tierra de barro, aquella piedra labrada era un lujo, y la carta de presentación del pueblo que la pagó.
La cruz de 1679. Frente a la portada, una cruz de granito que lleva grabada su fecha y el nombre del cura que la mandó hacer.
Una cúpula escondida. El cuerpo más alto, un cajón de ladrillo con tejado a cuatro aguas, guarda dentro la cúpula del crucero. Por fuera no se adivina. Por dentro, es una de las sorpresas de la visita.
Por dentro: el esplendor del barroco
Al cruzar la portada se entra en un espacio blanco y luminoso, obra sobre todo del siglo XVIII.
Las bóvedas. Están cubiertas de yeserías: dibujos geométricos de yeso en relieve, escalonados como capas de un encaje, que multiplican la luz.
El retablo mayor. No es dorado: imita mármoles de colores. En el centro, la Virgen de la Asunción, titular de la parroquia, sobre nubes y querubines. A los lados, San Antonio de Padua y Santa Teresa de Jesús, la gran santa abulense.
Los retablos laterales. Dorados, con columnas retorcidas cubiertas de vides y racimos de uvas. Entre ellos, una Santa Águeda del siglo XVII atribuida a la escuela de Gregorio Fernández, el gran escultor de Valladolid, y la Virgen del Carmen, costeada en 1801 por un fraile carmelita nacido en el pueblo.
Historias que guardan sus muros
Durante años, la pared trasera fue el frontón del pueblo. En 1935, los jóvenes pidieron al ayuntamiento 225 pesetas para arreglarla, y el ayuntamiento, que no tenía más, les dio 114. En 1956, los vecinos pagaron de su bolsillo 25.000 de las 34.750 pesetas que costó reparar el tejado y el suelo. Esta iglesia no solo se construyó: se ha cuidado entre todos.
Recorrido sugerido
Empieza por la fachada oeste y rodea la iglesia por el lado sur para ver la tercera campana y el volumen que esconde la cúpula. Sigue por detrás de la cabecera y termina en el lado norte, ante la portada de granito y la cruz. Habrás recorrido seiscientos años en unos pocos pasos, y estarás ante la puerta para entrar.
Escucha la audioguía en los códigos QR de la iglesia.
Busca a Santiago
El apóstol Santiago, patrón de Cabezas del Pozo, aparece tres veces en esta iglesia: en lo alto del retablo mayor, en una vidriera y a caballo en su propio retablo, la imagen que sale en procesión cada 25 de julio. ¿Lo encuentras?
Cronología
- Siglos XII–XIII: primera iglesia mudéjar
- Siglo XVI: se amplía a tres naves y se abre la portada norte
- 1679: cruz de granito
- Siglo XVIII: nueva cabecera, cúpula, yeserías y retablos
- 1801: retablo de la Virgen del Carmen
- Desde 2003: restauración de la espadaña
Para completar la visita: La Lugareja de Arévalo, la gran joya del mudéjar de La Moraña.
Información práctica
- Horarios:
- Misa: domingos a las 11:00. Fuera de ese horario, visitas concertando con el Ayuntamiento.
- Accesibilidad:
- Acceso con rampa.

